La ceremonia del té

Budismo y té matcha

El “zazen” es la base del budismo zen. Su significado concreto varía de una escuela a otra pero es lo que conocemos comúnmente como meditar. La idea del zazen es ver las cosas sin ponerse a uno mismo en el centro para poder ver como son en realidad. Se puede decir que es la forma más pura de mindfulness.

En la era del multi-tasking, en la que siempre estamos haciendo más de una cosa, es un concepto que suena extraño. Sin embargo, se lleva practicando durante muchos siglos para despejar la mente y tomar mejores decisiones.

Hay una conexión muy fuerte entre la meditación zen y el té. De hecho, a la ceremonia del té se le denomina chado  o “el camino del té”. Es una práctica vinculada a la meditación ya que te requiere estar presente en todo momento dada la importancia que se le da a los pequeños detalles.

La ceremonia cambia de escuela a escuela, época del año, sitio, etc. Hoy te dejamos un ejemplo para que sirva por lo menos para hacerte una composición de lugar.

Ejemplo de una ceremonia del té en una casa de té al mediodía:

Los invitados llegan un poco antes de la hora concertada y pasan a la sala de espera, donde guardan los objetos que no necesiten: abrigos, bolsas, etc. La sala de espera tiene un cartel tradicional relacionado con el evento, la época del año o algún tema vinculado por lo que ya desde el primer momento te obliga a estar presente. Mientras esperan a que se forme el grupo y se preparan, se les sirve una taza de agua caliente, té de alga kombu, té de cebada tostada o té de pétalos de cerezo.

Cuando todos los invitados han llegado y están listos, pasan al jardín “Roji”. Generalmente, este pequeño jardín es simple pero muy cuidado, con elementos como caminos de piedras, musgo y pequeños arbustos. Los invitados esperan aquí hasta ser llamados por el anfitrión.

Ejemplo de Roji

El anfitrión saluda a los invitados con una silenciosa reverencia, y a continuación los invitados pasan en orden al tsukubai (un lavabo de piedra tradicional) para purificarse según el ritual lavándose las manos y enjuagándose la boca. Después, continúan caminando por el jardín hacia la casa del té. Los invitados se descalzan y entran a la casa de té por una pequeñísima puerta llamada “nijiri-guchi”. Como veis en la imagen, para entrar por esta puerta se tienen que agachar (y ser medianamente flexible).

Puerta nijiri-guchi

Una vez dentro, lo primero es apreciar los accesorios que están dispuestos en la sala. Los accesorios no son elegidos al azar y la decisión puede considerar el motivo del evento, el nexo de unión de los invitados o cualquier hecho relevante. A continuación, los invitados se sientan por orden de prestigio. Esto puede resultar sorprendente pero la cortesía japonesa hace que haya mucha jerarquía y normas como esta para todo: la posición en la mesa en un restaurante o en un ascensor, la forma en la que se entregan las tarjetas de visita… Por ejemplo, si quedas con tus compañeros de trabajo para tomar algo ¡incluso la hora a la que te vas a casa viene marcada por tu jefe y es de mala educación irse antes que él/ella!

Cuando todos los invitados están sentados, se cierra la puerta de un portazo para avisar al anfitrión de que todo está listo. El anfitrión entra en la sala, da la bienvenida a todos y responde a las preguntas de los invitados sobre el cartel de la sala de espera o los accesorios. Después, prepara el fuego de carbón que se usa para calentar agua.

Se sirve una comida de varios platos con sake que termina con un dulce envuelto en papel decorativo. Después de la comida hay un pequeño descanso en el que los invitados vuelven al jardín y que el anfitrión aprovechar para preparar la sala para servir el té.

Mediante el sonido de una campana, el anfitrión llama a los invitados que vuelven a purificarse, entran a la sala y aprecian los nuevos objetos que se han dispuesto. El anfitrión entra y limpia cada uno de los utensilios: chasen, cuenco y cuchara. Lo hace en un orden específico y con movimientos concretos. La colocación de los utensilios depende del tema del evento (no es siempre igual sino que también tiene significado).

Cuando los utensilios están listos, el anfitrión prepara koicha (té espeso que sólo se prepara con el matcha de más alta calidad). Los invitados se pasan el cuenco haciendo reverencias cada vez que se pasa y agradeciendo al anfitrión. Cuando todos los invitados han bebido se vuelve a pasar el cuenco para que cada uno lo admire antes de devolvérselo al anfitrión, quien lo limpia y abandona la sala.

Aquí termina la parte más formal de la ceremonia. Para simbolizar esta transición hacia un ambiente más informal, el anfitrión aviva el fuego y echa más carbón. El anfitrión trae una pipa japonesa (Kiseru) y más dulces.

El anfitrión prepara entonces té usucha (té ligero, hecho con más agua y menos matcha que el koicha) en un cuenco para cada invitado. Ahora los invitados pueden tener conversaciones  más casuales, hasta este momento la comunicación se había limitado en unos pocos comentarios para poder apreciar la experiencia lo más profundamente posible.

Después de que los invitados han tomado el té, el anfitrión limpia los utensilios y los retira. El invitado de honor puede pedir al anfitrión que les deje ver los utensilios. En este caso, los utensilios se pasan entre los invitados con un cuidado extremo, ya que pueden ser piezas únicas, antiguas, artesanas, irremplazables, etc.

Por último, el anfitrión retira los utensilios y los invitados salen de la casa de té. El anfitrión hace una reverencia desde la puerta y el evento termina. En total dura aproximadamente 2-3 horas.

Está claro que una ceremonia del té es toda una experiencia con sus reglas y tradiciones pero parece difícil participar si no están en Japón. ¡No te preocupes! Sen no Rikyu, el creador de la ceremonia del té que se practica a día de hoy lo dijo de una manera muy zen:

Primero hierve el agua

Luego preparas el té

Luego lo bebes adecuadamente

Esto es todo lo que necesitas saber

Lo que viene a decir es que no te centres en las normas establecidas sino que busques lo que funciona para ti. Todas las mañanas puedes tener tu propio momento zen, estando presente mientras preparas y disfrutas tu matcha Fitgreen.

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