5 trucos para llevar una vida sana en vacaciones

Estamos en agosto, y quien más y quien menos se va de viaje, de festival, de escapada a la playa… nuestra rutina del resto del año se queda parada, pasamos de comer sano y hacer ejercicio al pescaíto frito y estar tirados en la tumbona.

Yo soy de las que pienso que hay que concederse caprichos, y cuando salgo de vacaciones a veces cae una cervecita, unas tapitas o un helado. Pero después de dos o tres días sin probar la verdura, bebiendo más alcohol que de costumbre y durmiendo poco, mi cuerpo lo nota. Y se queja, vaya si se queja. Me encuentro pesada, incómoda, con malestar.

Con el paso de los años (y después de muchas curas detox al volver a casa) por fin encontré mi equilibrio. De vacaciones sí, pero con límites. Para mí no es un tema de calorías ni de kilos, es una cuestión de encontrarme a gusto, de sentirme bien, sin que el ritmo de vida de las vacaciones me pase factura. Controlándome un poco consigo disfrutar a tope de los días libres, y esos pequeños sacrificios me compensan cuando vuelvo a casa relajada, con el cuerpo al 100% para retomar la rutina del día a día.

Te dejo mi lista de 5 rutinas de vida sana que intento mantener cuando viajo y que me ayudan a sentirme bien.

  1. Toma zumos o licuados.

    Una muy buena forma de compensar el resto de comidas es desayunar o merendar zumos de frutas o verduras. Por ejemplo, un batido de frutas con mango, jengibre y matcha. O un zumo con verduras: pepino, espinacas, limón y uvas. Así que, si te falta tu ración diaria de verde, tomate tu zumito y tu cuerpo lo agradecerá.

  2. Que en tu bolso nunca falte un snack saludable.

    Sí, ya sé que la manzana en el bolso pesa. Pero en el mío siempre hay una pieza de fruta y frutos secos. Así, cuando me entra el hambre no me debato entre las patatas, el helado o el pinchito, me tomo mi snack saludable y mi cuerpo y mi bolsillo lo agradecen.

  3. Bebe mucho líquido.

    El cuerpo necesita agua para digerir, depurar y, especialmente en el verano, ¡para mantenerse hidratado! Si tuviese que elegir sólo un hábito me quedaría con este, aunque reconozco que cuando viajo también es el que más lata me da. No siempre es fácil encontrar un sitio para comprar agua pero ¡mi cuerpo necesita sus 2l al día! Un buen sustituto es tomarte té helado, te hidrata, te da energía y sabe riquísimo. Como nuestro iced matcha 🙂

    Iced matcha FitGreen

  4. Muévete.

    Yo soy la primera que no salgo a correr en vacaciones, para mí el ejercicio “serio” está vinculado a mi rutina de trabajo y vida normal. Pero sí intento moverme estando de vacaciones: caminar por la playa, hacer turismo en bicicleta, subir en escalera en vez de ascensor, ir andando a los sitios… Hay muchas opciones para moverse fuera del gimnasio. Por supuesto, si eres de los que no le da pereza salir a correr en vacaciones, ¡nada mejor que una carrera de buena mañana!

  5. Relájate.

    Las vacaciones están para eso, para desconectar la mente de las prisas del día a día, para relajarse y disfrutar de las cosas pequeñas de la vida. Disfruta de la familia, de un buen libro, de no tener que poner el despertador, de vivir sin horarios… recarga las pilas al máximo.

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